miércoles, 4 de agosto de 2010

Esmeraldas, 190 años de un hito histórico


5 Ago 1820 - Esmeraldas proclama su independencia el 5 de Agosto de 1820. Mestizos, negros, indios, blancos participan en la lucha dirigida por los líderes Ramón Estupiñán y Juan Silva y por los próceres Tello. Lavayen y Muriel. Durante la etapa republicana, en todos los combates es- meraldeños de liberación, la presencia de la población negra es determinante. Como ejemplos basta revisar las páginas de Carlos Concha y Vargas Torres en la revolución liberal.
La Conquista


Bartolomé Ruiz echó anclas en la desembocadura del río Esmeraldas y fue recibido amistosamente. Según el historiador González Suárez, Ruiz encontró en las orillas del río tres pueblos cuyos habitantes estaban engalanados con oro. El piloto continuó su viaje por la costa, y regresó con Pizarro, Almagro y sus hombres. Desembarcaron en la bahía que llamaron de San Mateo, el 21 de septiembre de 1526. La recepción por los originarios ya no fue amistosa, por lo que reembarcaron y Pizarro se quedó aguardando refuerzos en la isla del Gallo. El año 1531 volvería Pizarro para la definitiva conquista.

Colonia

Esmeraldas era conocida como "tierra de los yumbos" a quienes se consideraba como indios salvajes y peligrosos. Estas tribus eran las de los Niguas, Lachis, Campaces, Malabas y Cayapas. La falta de caminos seguros mantuvo a la provincia aislada hasta fines del siglo XVIII. El primero que trabajó en la empresa de comunicar Esmeraldas con la sierra fue don Pedro Vicente Maldonado que dedicó siete años a abrir un camino de herradura que partía desde Cotocollao y continuaba por Nono hasta establecer un embarcadero en la confluencia de los ríos Caone y Blanco, mérito que lo convirtió en el único Gobernador y Teniente de Atacames, recibiendo el título en nombre del Rey Felipe V de España.
En esa época la provincia de Esmeraldas comenzaba en la isla de Tumaco y se prolongaba hasta Bahía de Caráquez, Cabo Pasado y los territorios de los asentamientos chonanas en el actual cantón Chone, es decir todo el norte de la provincia de Manabí. Tenía 2.000 habitantes y la antigua población de Esmeraldas estaba ubicada en el punto donde el río Viche desemboca en el río Esmeraldas.Su nombre oficial fue el de Gobernación y Tenencia de Atacames como lo rectificó la Presidencia de Quito y la corona española.
La población negra de la provincia es mayoritaria. Según el historiador González Suárez, los primeros negros que llegaron a Esmeraldas fueron náufragos que ganaron la tierra a nado desde un barco de esclavos que escolló, al mandar por agua dulce a los negros, estos encontraron un clima similar al de Africa, estableciéndose en esta provincia. Al internarse en el continente sometieron a las tribus indígenas, entre las que se encontraban los cayapas quienes llamaban "malaba", malo, diablo o "juyungo" (diablo) a los negros, el principal de los cuales era Alonso Illescas que había vivido en Sevilla y hablaba castellano. Escritores esmeraldeños como Julio Estupiñán Tello y Antonio Preciado han revalorizado la aportación negra al desarrollo cultural y han afianzado los valores propios de su raza (rebeldía, sentido de independencia) y sus manifestaciones culturales que se plasman en la música, el baile y la poesía.


Esmeraldas en los siglos XVI, XVII y XIII

Es sabido que Esmeraldas perteneció por más de tres siglos a la llamada Gobernación de Quito. Es preciso también comprender que en la antigua Gobernación de Guayaquil deben identificarse dos zonas diferentes: la costera y la que miraba al interior, que comprendía inclusive los pueblos de Mindo y de Santo Domingo; por la distribución provincial posterior y por la información étnica, es importante tomar en cuenta sobre todo a las zonas costeras.
En este sentido también las tempranas exploraciones de Díaz de Pineda y de Alonso de Castellanos, antes de 1550, sirven para la zona del interior únicamente sobre el primer constituyente negro de Alonso de Illescas, se trata de algo muy conocido y no vamos a insistir en ello.
En el siglo XVI Esmeraldas fue una tentación para los españoles, por las piedras de esmeraldas, según lo afirma Andrés Contero en 1586. De este siglo cabe destacar la acción de Miguel Cabello Balboa, el fundador de Atacames en 1577, población luego abandonada por la resistencia de los primeros mulatos y de los indios Campaces y otros llamados "indios bravos" (Alfredo Costales: Los Maldonado, pg. 31). Y junto a Cabello, habría que rescatar las acciones de Diego Bazán Valderrama y de Cáceres Patiño.
Pero ante todo, el siglo XVI es de torno indígena en la región, cuando su cacique principal era don Felipe Cayapa, quien en 1598 residía en el pueblo del Espíritu Santo (Joel Monroy: En convento de la Merced de Quito, I) puesto que los mulatos eran aún una población muy reducida.
Y de todo el período habría que señalar que quien más hizo fue el mercedario Onofre Esteban, que vivió 11 años en la provincia (1587?1598), siendo el fundador de San Mateo de las Esmeraldas hacia 1588, seguramente 6 leguas adentro de la actual ciudad, según se desprende del mapa de Maldonado hecho en 1740 ....
Entre 1598 y 1600 la imagen que tiene la Audiencia sobre los pobladores de Esmeraldas, es mixta, pues los mercedarios Gaspar de Torres y Juan Bautista Burgos llevaran a Quito en 1598 un primer contingente de indios Malabas y de Cayapas, mientras el Oidor Barrio irá llevando a los Arove como los primeros mulatos conocidos.


El siglo XVII
El primer documento acerca de Esmeraldas lo hallamos en el leg. 12 de la sección Presidencia de Quito, (PQ en adelante), pues el 23 de marzo de 1607, desde Portoviejo, el cura Hernando Hincapié, misionero "de los indios" de la provincia llamada de San Mateo de las Esmeraldas, pero residente en Portoviejo, comunica que ha muerto el gobernador negro don Sebastian de Illescas, quien había reunido a los indios y fundado el pueblo de Cabo Pasado, el cual servirá de puerto de auxilio a los navegantes, dice además que los trabajos de casas y agricultura van progresando.
En 1601 ocurre la descripción de la Provincia de Esmeraldas contenida en la obra Memoria de los Virreyes del Perú, sobre la relación y sucesos de sus dominios. En la página 193 y numeral 62 de dicha obra se relata específicamente sobre la situación en la que se encontraba la actual provincia de Esmeraldas a principios del siglo XVII y dice:
Provincia de las Esmeraldas
Su Majestad me tiene mandado, por una cédula, fecha en Valladolid a 29 de Marzo de 1601, que procure pacificar la provincia de las Esmeraldas, y que cometa las superintendencias al Presidente de la Real Audiencia de Quito, por caerle más cerca y a la mano, y habiéndola encargado en años pasados la misma Audiencia al Dr. Juan del Barrio, oidor de ella, redujo por medios pacíficos algunos indios y mulatos que residen en la Bahía de San Mateo, y habiéndome dado aviso de ello, proveí del sustento necesario a los religiosos que se ocupan en la doctrina de ellos: esta pacificación la han intentado muchos, y ninguno ha salido en ella, como el mismo doctor dará cuenta a V.S.: hay noticia de que por allí se puede entrar a otras provincias comarcanas, y que podrían ser útiles al comercio y trato con Panamá, demás del servicio que se hará a nuestro Señor en convertir las almas de los naturales: V.S. mandará ver la cédula, y en conformidad de ella proveer lo que convenga; que como no hay orden de gastar con tales jornadas de la Real Hacienda, hase de aguardar a que algunos los apetezcan.
Relación del Sr. Virrey Don Luis de Velasco, al Sr. Conde de Monterrey sobre el estado del Perú.

En efecto para 1607 la capital de la gobernación se establece en Cabo Pasado, a donde el mulato Illescas y el cura Hincapié habían llevado unos 40 indios y unos 15 mulatos de otro sitio, cuyo nombre desconocemos. Para entonces ya no se habla de las piedras de esmeraldas, sino de la riqueza en pita y cabuya, pero como al mismo tiempo en la Audiencia se daba un gran desarrollo minero en Zaruma y cerca de Cuenca, Esmeraldas deja de ser un embrujo y entra en un cuasi?abandono (ver Zaruma: Cuatro siglos de peregrinaje histórico, SAG, agosto 1992).
La fundación de Ibarra en 1606 tiene el objeto central, buscar una salida directa al mar, esa misión llevan en 1607 Diego Ramírez y el portugués Hernán González de Saá, quienes descubren el embarcadero del río Santiago y reportan al Presidente Ibarra que en Esmeraldas hay oro y muy buena madera y brea, para construir navios. (Carlos E. Grijalva: Hernán González de Saá, en Rev. del Núcleo de la Casa de la Cultura de Imbabura, 1973?74).
Entre 1610 y 1619 de nuevo el eje vital de Esmeraldas es indígena, pues se suscitan 2 sublevaciones de Malabas, Wassu y de Nurpes, liderados por el curaca o cacique Gualopiengo, (Alfredo Costales: id, pg. 33). Noventa años después de la conquista los indios de Esmeraldas siguen demostrando su rebeldía.
El 4 de abril de 1630 y en 8 folios, los oficiales reales de Quito presentaron un listado de gastos correspondientes a la doctrina de los indios Esmeraldas entre 1624 y 1627, es decir con 3 años de retraso, (Rev. Arnahis, 18, pag. 251).
La segunda migración negra
Hacia 1640 y lo dice Pedro Vicente Maldonado un siglo después, (Cabildos de Quito, vol. XIX, pg. 1 en adelante), empieza la llegada de esclavos negros huidos de las minas de Barbacoas, el cual se suma al inicial y de débil importancia poblacional, que fue el de los Illescas, un siglo antes.
De acuerdo a los estudios publicados sobre la procedencia de los esclavos Ilegados a las minas de Barbacoas, tendremos que: a) Los Mandingas, procedentes exclusivamente en ésta época del valle de Gambia. b) Los Congos, de habla bantú, procedían del río Congo, cerca a la zona sur de Africa. En nuestra obra "Esclavitud en la Costa Pacífica" hemos corregido a Colmenares, pues este cree que la migración del Congo fue muy posterior (ver pg. 110) c) Los Angolas, venidos del Suroeste de Africa.
No deja de llamar la atención al revisar la documentación colonial, que en muchos legajos aparecen casi todos los pueblos de la entonces Audiencia, pero no figura Esmeraldas, sino muy de vez en cuando, la enorme distancia, la lentitud administrativa y la competencia de los comerciantes guayaquileños eran sin duda los causantes de este vacío.
Es importante recordar la labor durante 4 años, (1677?81) del escribano Nicolás Andagoya y Otalora, quiteño, autor de una de las estupendas descripciones zonales para esta época.

El siglo XVIII
A1 rayar el siglo XVIII, varios comerciantes quiteños y pastusos solían asistir por meses a los 3 pueblos que entonces tenía la gobernación de Esmeraldas, a hacer sus negocios, eran: San Mateo de Esmeraldas, San Pedro de Atenas de Cayapas y el pueblecito de Lanchas, estos dos últimos eran como avanzadas del soñado camino de Ibarra al mar (Cristobal Tobar: Monogrtafía de Ibarra, la ed. 1950). Los comerciantes que por entonces viajaban a la zona eran Francisco Bermeo, José Caballero de la Vega y Lucas Fernández de Córdova, este vecino de Pasto. En mayo de 1700, estos declararon en Quito que habían visto a los mercedarios decir misa y administrar sacramentos en la zona, de esta manera pudieron cobrar sus estipendios, los curas de San Mateo, Fray Cristobal Bolanos (pastuso) y Fray Juan de Villalta, Fray Francisco Montenegro, misionero en Cayapas y Fray Félix Carvajal, doctrinero en Lanchas.
El abandono de Esmeraldas fue mayor en el siglo XVIII que en ningún otro. En medio de este olvido, la labor del sabio Maldonado se vuelve más encomiable y digna de elogio. El sabio riobambeño actuó en Esmeraldas de 1738 a 1740; según lo declara él mismo, fue el fundador de La Tola y allí habían unos 120 indios, 60 mulatos y 60 negros. No tenía cura y le atendía de vez en cuando el coadjutor de Tumaco.
San Mateo de las Esmeraldas en estos años de 1740 era un puerto miserable, como todo en la provincia por el olvido gubernamental, tenía 450 personas, todos zambos, lo dice Maldonado (ver diario de José María Blanco en el ANH, República, folio 242), es decir era una población absolutamente mezclada de negros con indios cayapas.
Atacames, según el mismo Maldonado, se había fundado sólo pocos años antes, tenía 200 personas, de ellas 50 españoles, 50 mestizos, 50 indios y 50 mulatos, era un anejo del curato de Esmeraldas. Los pueblos del interior de la provincia, eran absolutamente de indios, (Lachas, Cayapas, Juntas, etc.). Maldonado no dejó de observar que habían también unos 5 grupos de indios en la costa, que no se habían sometido a nadie y que ni siquiera se les conocía: estaban en la cabecera de Rioverde y otros eran los Carnovi, los Malabas, los Sindales y los Alclemes.
• En resumen, en 1740 y entre La Tola, San Mateo y Atacames había:
• Españoles o blancos: 50 (sólo en Atacames)
• Indios: 160 conocidos en La Tola y Atacames
• Mulatos: 100
• Zambos: 450 (exclusivamente en San Mateo)
• Negros Puros: 50 (sólo en La Tola)
• Mestizos: 50 (sólo en Atacames)
Según esto, cabría decir que la identidad afro-aunque afromestiza de Esmeraldas empieza en 1740, pues antes fue sobre todo indígena.
José Rumazo en sus "Documentos para la Historia de la Audiencia de Quito", tomo II, pag.330, revela por primera vez una descripción de la gobernación enviada al Rey en 1749: por ella se sabe que existían por entonces 4 pueblos pequeños: Atacames, Limones, La Tola y río Santiago. No aparece San Mateo.
Atacames no tenía sino 24 familias, es decir un centenar de habitantes, (120 personas) demostrando que se había despoblado en relación a los 200 habitantes de 9 años antes. En ese grupillo dos familias, los Vallejo y los Luna, se consideraban nobles en el pueblo, que siendo el más importante revela unas 10 familias blancas, unas 10 de indios y apenas 4 familias negras: las de Pedro Coerpa, Juan Jame, Salvador Manguanche y la de Manuel Peleagozo, que son sin duda los apellidos negros o afromestizos más antiguos de la provincia y que de seguro se remontarían a 1640 y en el caso de los Manguanches posiblemente al grupo de Illescas. (Rafael Savoia: El Negro Alonso de Illescas y sus descendientes, en Historia del Negro, tomo I, 1988).
Limones era aún más pequeño, apenas tenía 5 familias, prácticamente la mitad indios y la mitad blancos; tenía 3 anejos: Palma Real y Herradura. En Herradura el enclave negro era ya importante, pues habían 3 familias de negros libres y un esclavo perteneciente a Juan Jiménez. Los jefes libres negros eran: Eugenio Bamba, Juan José Jama y José Panesco.también fue este un gran luterario.

El Tercer Contingente Negro
A finales del siglo XVIII, se pone de moda las minas de Cachaví, Playa de Oro y la de Guimbí, las cuales traen a un tercer contingente negro, que venido huido o comprado de las minas de la Nueva Granada, va a dar una fisonomía más africana a la región. Esto también se debió a que desde 1772 a los 1805, nuevos esfuerzos de los ibarreños, pugnaron por abrir el camino al mar, siendo sus intereses absolutos los de tipo aurífero.
Se dio por entonces una disputa entre los gobiernos seccionales de Quito y de Ibarra, parece que los mineros de la Nueva Granada, querían obtener respaldo en sus amigos y presidentes de Quito, restando poder a los empresarios ibarreños. Esto parece desprenderse de la exposición que en 1794 hizo el Corregidor de Ibarra, José Posse Pardo, para demostrar que Tumaco, Esmeraldas, Santiago de Atacames, Lanchas y Cayapas, estaban sujetos a la jurisdicción de Ibarra .