jueves, 14 de enero de 2010

El cobro de impuestos, de los ocho municipios, está afectado por los apagones diarios

Esmeraldas. Aunque los racionamientos disminuyeron de cuatro a una hora diaria, persisten los problemas. Al Alcalde de Eloy Alfaro se lo intentó destituir por los cortes




Freddy Moreira no pudo pagar el impuesto predial el martes último. A las 15:18, luego de pedir permiso en la plantación de palma en donde trabaja, se dirigió al Municipio de Quinindé. Moreira se alegró por un momento, viendo las dos ventanillas de la Oficina de Recaudación vacías. Pensó que era el primero. Pero, la cajera Blanca Molina, le indicó que no le podía atender, porque no había energía eléctrica. “Ahora todo está computarizado y sin luz no podemos hacer nada”, comenta.
Moreira se retiró molesto. Dijo que regresará la próxima vez que le den permiso, ya que el horario de su trabajo, de 08:00 a 18:00, coincide con el de atención del Cabildo
Durante la hora, que duró el apagón, Blanca Molina tuvo que repetir lo mismo a 20 usuarios más que querían pagar sus obligaciones tributarias, aprovecho los descuentos de inicio de año.
Pero, el Municipio de Quinindé no es el único afectado. Lo mismo sucede en los siete cabildos más de Esmeraldas. Y, es que los técnicos de la Empresa Eléctrica dividieron a la provincia en cinco sectores, para planificar los racionamientos de energía. La idea es ahorrar los 58 megavatios hora día, que ordenó la Corporación Nacional Eléctrica, comenta Ebert Sosa, director técnico de la Empresa Eléctrica de Esmeraldas.
De esta manera, el primer grupo está integrado por los cantones San Lorenzo, Eloy Alfaro y Ríoverde; el segundo por Atacames y Muisne; el tercero por Quinindé; y el cuarto y quinto por los barrios del norte y del sur del cantón Esmeraldas.
Desde principios de este mes los racionamientos son de una hora diaria, aunque una vez a la semana, cada sector se turna un apagón de dos horas. A pesar de todo es una cifra mínima frente a los apagones de hasta cuatro horas, que se realizaban en noviembre y diciembre, cuando la meta fue ahorrar 118 megavatios hora día.
Y es que ningún municipio tiene planta de generación eléctrica propia. Esto obliga a que las actividades, prácticamente, se paralicen, comenta Elsa Armijos, analista de Recursos Humanos del Municipio de Atacames. Considera que el problema afecta, principalmente, al cobro de impuestos, el ingreso de datos y el trámite de pagos a los proveedores.
Durante esos desfase la mayoría de empleados municipales, como los de Quinindé, prefieren esperar que regrese la energía en las afueras del Municipio. “Adentro el calor y la oscuridad son insoportables”, asegura un empleado, que bromea con sus compañeros a las afueras del edificio.
Pero mientras los oficinistas suspenden sus labores, los trabajadores municipales, como de obras públicas, barrido de calles, recolección de basura... si laboran, asegura Armijos. El Municipio de Atacames tiene 341 funcionarios, de los cuales 105 son oficinistas y 236 trabajadores manuales.
Como una caso anecdótico, vale resaltar que el alcalde de Eloy Alfaro, Richard Mina, incluso fue amenazado con la destitución de su cargo, por los apagones. Los ciudadanos de Borbón y Limones le señalaban como el principal responsable de los cortes energéticos, a pesar que no tiene responsabilidad directa en el tema.
Yolanda Caicedo, una vecina de la localidad, inclusive recuerda que no es la primera vez que sucede esto. “En el 2006 ya se lo intentó sacar del puesto por la misma razón. Esta vez, con el retorno de los apagones, nuevamente es cuestionado. Tal vez por eso Mina se ha convertido en una visitante frecuente de la Empresa Eléctrica, a donde llega para solicitar que se mejore el servicio.