miércoles, 30 de noviembre de 2011

Una papa de clima cálido crece en La Concordia

EL COMERCIO

Las ramas de la planta se extienden a lo largo de una alambrada, igual que una enredadera. Por la forma parece una planta de maracuyá, pero se trata de la novedosa papa de aire. Entre el ramaje se distingue a la papa sobre el piso. Nace en el aire y en climas tropicales, a diferencia de la papa tradicional que crece bajo la tierra y en clima frío.

El agrónomo Eker Loor, quien está a cargo de un proyecto para su cultivo en la Universidad Luis Vargas Torres, extensión La Concordia, asegura que también distan por su peso y tamaño.

Un fruto de papa aérea o silvestre puede llegar a pesar hasta 1 kilo. Una tradicional, en cambio, hasta 90 gramos.

El nombre científico del tu-bérculo es Dioscorea bulbífera y es originario de Asia. Su forma es irregular, con los vértices redondeados y de color dorado.

Loor dice que le enviaron las primeras muestras de Loreto, en Orellana. Logró cultivar con éxito cuatro semillas en La Concordia. Luego consiguió reproducirlas hasta alcanzar las 55 plantas. Estas crecen en la granja de la institución educativa.

“A los seis meses los primeros frutos germinan. De cada planta pueden salir hasta 17 tubérculos”, refiere Laura Montoya, estudiante del Colegio Técnico Agroindustrial Gustavo Becerra.

Ella está encargada de caracterizar a la papa aérea debido a que no hay información sobre el cultivo de esta planta en el país. La estudiante hace observaciones sobre la evolución del cultivo.

“Se debe mirar si se está secando las hojas, si falta riego, entre otras cosas”, señala Loor. El técnico espera que este tipo de plantas pueda incluirse con el tiempo en la cultura alimenticia del país. “Existen variadas alternativas para que la gente se alimente con productos ricos y diferentes”.

Para motivar la producción, Loor cree que los universitarios deben realizar tesis sobre la papa aérea y generar más conocimientos sobre el cultivo y preparación.

Según Loor, el sabor es igual al de la papa tradicional. Aunque para consumir, luego de haber sido cosechada, es necesario dejarla en un lugar fresco para que pierda humedad, tal como lo señala Vicente Zurita, otro estudiante del Colegio Técnico.

Luego se la cocina o prepara como los chifles. Si se lo hace antes produce una picazón en las manos. Según Loor, esta clase de cultivos tiene futuro. “ Hoy se regala a las personas más cercanas para que prueben. Cuando tenga acogida se la venderá”.

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